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martes, 5 de mayo de 2009

DARWIN EN LAS EMPRESAS



Darwin en las empresas
Por: Carlos Heeren Economista (*)

Cambios drásticos, hasta impensables, han caracterizado los últimos meses. Una profunda desaceleración económica, desencadenada en setiembre pasado, modificó significativamente nuestras expectativas sobre el desempeño futuro de la economía. En el caso de EE.UU., los dos últimos trimestres han mostrado caídas superiores al 6% y nuestras expectativas del 2009 pasaron de un sólido crecimiento —que incluso convenía modular— a una tasa que con mucho esfuerzo podrá estar entre 3% y 4%.

A lo anterior le podemos sumar procesos políticos igual de impensables. A una “izquierdización” potencialmente predecible en América Latina, se ha sumado un claro intervencionismo estatal, especialmente en los países desarrollados. Pasar del paradigma del Estado no empresario al salvador de entidades financieras y últimamente no financieras cambiará la dinámica de estos y otros mercados. Para completar el panorama, una eventual pandemia de fiebre porcina ya modificó todo el accionar social en México y su efecto sobre el resto de países es difícil de predecir.

Cuando evaluamos cambios como estos y tratamos de llevarlos al planeamiento empresarial, la biología podría terminar siendo una herramienta especialmente útil. La historia de la Tierra ya tiene en su haber cinco megaextinciones, una de las cuales acabó con más del 80% de las especies. El limitado aprendizaje obtenido acerca de ellas puede sintetizarse en la frase de Charles Darwin: “No sobreviven los más fuertes ni los más inteligentes, sino los que mejor se adaptan”. Creo que esta frase será de especial importancia en el ámbito empresarial durante los próximos años. Los ganadores de estas turbulencias serán aquellos que puedan entender las nuevas necesidades del consumidor y aprovechar los traspiés de sus competidores, adaptándose al nuevo entorno de negocios.

Un elemento crítico será la capacidad de procesar información interna y externa para tomar decisiones con rapidez. La disponibilidad de caja jugará un rol fundamental para poder explotar oportunidades a fin de participar en nuevos mercados u otros que, de pronto, se queden desabastecidos. Al proveedor confiable se le pedirá tomar nuevos retos. El consumidor que no imagina un mundo sin Internet premiará al que sepa lo que quiere ahora y castigará públicamente a quien lo defraude (aunque se busque beneficiarlo, como le ocurrió a D’Onofrio).

En esta idea alrededor de la capacidad de adaptarse surgen dos animales emblemáticos. El primero es el chitón: un molusco que lleva en la Tierra alrededor de 550 millones de años (mientras que el Homo Sapiens solo 250.000 años). Ha sobrevivido todas las extinciones adaptándose en su piedra. El otro es el tiburón: tras 400 millones de años y nunca dejar de moverse, hoy no tiene enemigos naturales, salvo el hombre. Claramente, no existe la receta única para adaptarse, pero una —en algún punto entre las descritas— habrá que escoger.
(*) En "El Comercio" 01-05-09

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