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martes, 12 de julio de 2011

"HAY INTERES EN LA CIENCIA , PERO POCO CONOCIMIENTO"

Tomás Unger: "Hay interés en la ciencia, pero poco conocimiento"



La semana pasada Tomás Unger cumplió 30 años como divulgador de temas científicos en el diario El Comercio. Aquí cuenta su historia

Martes 12 de julio de 2011 - 11:17 am
Tomás Unger (Giovanna Fernández / El Comercio)
BRUNO ORTIZ BISSO @blogdenotas



Una de las cosas más gratificantes que he podido experimentar es compartir una mesa con Tomás Unger y conversar con él sobre su vida. En los últimos cinco años lo he hecho cuatro veces, la última de ellas fue ya como una entrevista formal para escribir esta nota. Durante poco más de una hora me proporcionó más detalles sobre su vida y sobre la experiencia de divulgar la ciencia en un país como el nuestro.

¿Cómo se inicia escribiendo en El Comercio?
A inicios de los ochenta, me llama Jan [Alejandro] Miró Quesada para que haga la página de Ciencias y de Autos en el Diario. Entro en 1981 y poco después moría Racso [Óscar Miró Quesada], el pionero en temas de ciencias. Sacando la cuenta *son más de 1.560 páginas publicadas hasta ahora*… ¡una barbaridad!

Pese a lo que la gente cree, usted no es científico…
Así es. Yo soy ingeniero en la especialidad de arquitectura. Soy de la última promoción de la Escuela Nacional de Ingenieros (1953), que al año siguiente se transformó en la Universidad Nacional de Ingeniería. La gente cree que soy científico, pero no lo soy. Debe ser por el hecho de estar interesado en estos temas y por lo que me enseñaron mis padres.

¿Qué profesiones tenían?
Mi padre era ingeniero mecánico, profesor, con especialidad en termodinámica y diseñador de máquinas. Él diseñó la turbina de gas de Marcapomacocha. Y mi madre era doctora en Química.

¿Nunca le pasó por la cabeza estudiar otra cosa?
Cuando me fui a EE.UU., estudié para ser ingeniero naval. Luego regresé al Perú a estudiar Arquitectura. Pero después he seguido estudiando. Un tema que me encanta a mí es la biología y eso no te lo enseñan en la escuela de ingenieros. Eso me enseñó un poco mi madre. Luego, seguí leyendo, estudiando y conversando con gente experta en el tema. A mí me ha enseñado mucho el biólogo Alberto Cazorla. Para poder escribir de algo, primero uno debe entenderlo; y para entenderlo debe preguntarle a alguien que conozca del tema.

¿Qué se necesita para divulgar temas científicos?
La idea es difundir esas informaciones de manera sencilla y didáctica. Para ello hay que tener conocimientos básicos, como física y química. Y después un poco de matemáticas, aunque a mi entender ya no son una ciencia, sino un arte y una herramienta. Ahora se usan para todo porque facilitan la manera de ver las cosas.

Uno de los principales problemas que enfrentan estos temas es que no cuentan con espacio constante en los medios…
Se dice que esos temas no venden, pero es como el tema de la gallina y el huevo. Por ejemplo, tuve varios espacios en la televisión que tenían buena aceptación de la gente, pero no se vendía la publicidad. Hoy en día ya la disponibilidad de información es muchísimo más grande, pero sigue habiendo interés por estos temas. Definitivamente es más fácil obtener publicidad para un programa de violencia o chismes.

¿Por eso incursionó en Internet?
Desde hace más de un año tengo mi blog (www.tomasenlinea.com), el cual tiene mucha lectoría en el extranjero. Esto pasa por una única razón: la divulgación científica en español es bastante pobre.

¿Y eso por qué sucede?
Eso se debe a que en los colegios más caros enseñan idiomas y tienen acceso a la información directa en la publicación original. Hoy en día la mayor parte de la investigación científica viene en inglés, pero también hay muy buena en alemán.

¿Qué es lo que ha buscado todo este tiempo a través de su divulgación?
Los países del Tercer Mundo no tienen acceso a literatura popular sobre ciencias. Para mí, lo principal es despertarle el interés a la gente por la ciencia. Pero lo que veo por la interacción a través del blog y del Twitter (@tomasenlinea) es que hay mucho interés de la gente, pero poco conocimiento. Es decir, hay gente inteligente interesada genuinamente en el tema, pero que carece de la información previa para entenderlo fácilmente. Eso denota que la educación de ciencia ha sido deficiente, pero ese vacío no lo llenaré yo ni ningún medio de comunicación.

EL PERFIL

* Nombre: Tomás V. Unger Golsztyn.
* Estudios: Colegio Champagnat de Miraflores. Universidad de Portland (EE.UU.), Escuela Nacional de Ingenieros del Perú.
* Profesión: Ingeniero arquitecto.
* Edad: 81 años
* Idiomas: Español, inglés, alemán, polaco, italiano, portugués y francés.
* Trayectoria: Ha trabajado en el Hipódromo de Monterrico, en el Ministerio de Industria y Comercio, en el BID, en Concytec y en Indecopi. Ejerce el periodismo desde 1956 con participación en “La Prensa” (1956-1984), “Correo” (1970-1976), “Expreso” (1991-1999) y El Comercio (desde 1981). También ha tenido programas en televisión.

SUS FRASES
“Para escribir sobre algo uno debe entenderlo, y para ello debe preguntarle a quien conozca del tema”

“Hay mucho interés de la gente en la ciencia, pero poco conocimiento previo [...] La educación en ciencia ha sido deficiente”

domingo, 10 de julio de 2011

TRANSGENICOS AMENAZAN AL PERU - Blgo. Patricia Majluf

Transgénicos amenazan al Perú
Por: Patricia Majluf, Phd*
"El Comercio" - Domingo 10 de Julio del 2011



En las postrimerías de su mandato, el presidente Alan García ha decidido mantener una amenaza contra el país, al haber observado la ley que establece una moratoria de diez años al ingreso de transgénicos –u organismos vivos modificados (OVM)– al Perú. Esto es motivo de grave preocupación, pues sabemos que los transgénicos son una amenaza para la excepcional diversidad biológica que nos enriquece. El Perú es uno de los pocos territorios en las Américas donde el cultivo de transgénicos aún no es permitido. Ante el agresivo crecimiento mundial de este tipo de cultivos, y a diferencia de lo que ocurre en todos los países vecinos, nuestro país destaca más bien como refugio de biodiversidad.

¿POR QUÉ PREOCUPARNOS?
Es evidente que la tecnología transgénica puede producir beneficios. A través de ella se ha logrado desarrollar medicamentos estratégicos, cultivos con mayor resistencia a la sequía y al frío, más nutritivos, etc. El problema, sin embargo, es el poco control que se tiene una vez que los organismos son liberados en los ecosistemas. El material transgénico, una vez en el campo, tarde o temprano se transferirá a otras especies vecinas y a los cultivos, a través del polen llevado por el viento o por insectos, con consecuencias de todo tipo.

Dado que la mayor parte de las semillas transgénicas posee resistencia a herbicidas, uno de los impactos más documentados es la rápida aparición de malezas también resistentes, por transferencia genética y por adaptación. Exterminar estas malezas resistentes requiere cada vez más tóxicos, con aumento de costos para los productores y riesgos para la salud de los consumidores. Así, los beneficios iniciales de los transgénicos son anulados.

Otro impacto peligrosísimo es la contaminación transgénica de cultivos orgánicos, lo que lleva a perder la certificación orgánica. Para el Perú, donde la agricultura orgánica y de productos nativos exportables es una oportunidad comercial para la cual tenemos extraordinarias ventajas comparativas, esa contaminación inevitable ocurrirá si se permite el cultivo de transgénicos en nuestro territorio. Eso es una amenaza mortal.

¿NECESITAMOS ESOS ORGANISMOS?
Se dice que por su mayor productividad, esta tecnología es estratégica para la seguridad alimentaria mundial. Sin embargo, el 81% de la producción transgénica es destinada a forraje para animales. De los 148 millones de hectáreas cultivadas con OVM en el mundo, solo una fracción es destinada directamente a la alimentación de poblaciones humanas. De esta fracción, la mitad es soya, cuyo cultivo a gran escala está generando impactos gravísimos a hábitats críticos por su biodiversidad. Solo en el Brasil, desde 1995, la expansión de los campos de soya transgénica deforesta anualmente un promedio de 320.000 hectáreas de la Amazonía. Procesos similares de deforestación se vienen dando en Uruguay y Paraguay por el mismo motivo.

Los cultivos transgénicos dominantes son más apropiados para grandes extensiones de terreno y no para la pequeña agricultura prevalente en el Perú. Aquí la agricultura a gran escala solo es posible en la costa, donde el agua es un severo limitante, o implicaría deforestar nuestra Amazonía. En los Andes es mucho más apropiada la agroecología, que no solo potencia la tradición precolombina de aprovechar la diversidad de pisos ecológicos, sino que aumenta significativamente la productividad de la tierra, contribuye a mejorar la nutrición, reducir la pobreza y ofrece elementos de adaptación al cambio climático.

LA NECESARIA MORATORIA
La justificación del Poder Ejecutivo para observar la ley de moratoria que impedía por diez años el ingreso de transgénicos está llena de inexactitudes y genera temores infundados.

El Gobierno argumenta que la moratoria podría afectar el comercio con nuestros vecinos del Mercosur, de quienes importamos maíz y soya transgénicos para la producción de alimentos básicos como pollos, lácteos y aceites. También aduce que obstaculizaría la investigación en biotecnología y que impediría la importación de medicamentos obtenidos a través de ella, poniendo en riesgo a los pacientes que requieren de estos medicamentos. Nada más inexacto.

La moratoria solo impedía el ingreso de transgénicos “con fines de cultivo o crianza”, permitiéndose el ingreso a aquellos destinados para la investigación o para la producción de fármacos para los que no existen alternativas no transgénicas. Por eso, el comercio de transgénicos sin fines reproductivos no se vería afectado, la investigación en recintos controlados podría darse y los fármacos obtenidos con biotecnología podrían seguir siendo importados.

Dice la observación que bastarán cinco años para establecer los mecanismos necesarios para minimizar la introducción de genes nuevos a especies nativas y para controlar los riesgos de la introducción del cultivo de transgénicos en el territorio nacional. Pero se promete lo imposible. Dadas nuestras nefastas experiencias con la capacidad del Estado para controlar, supervisar y vigilar las industrias extractivas, cuyos impactos son mucho más visibles y predecibles que la contaminación a nivel genético, ni en cinco ni en diez años podremos controlar efectivamente los impactos de la introducción del cultivo de transgénicos sobre nuestra excepcional riqueza natural y agraria. Los productos transgénicos están desde hace años en nuestro país, comercializados sin identificación alguna que informe a los consumidores. La moratoria en ninguna forma afectaba este negocio. La observación del Poder Ejecutivo denota un claro interés en un modelo que solo beneficiará a los comercializadores de semillas, a los productores de pollos y –desde luego– al puñado de empresas multinacionales que producen semillas transgénicas.

(*) Directora del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia

viernes, 8 de julio de 2011

SOBRE TRANSGENICOS Y NO APROBACION DE MORATORIA


Congresistas buscan firmas para promulgar ley antitransgénicos
El objetivo es publicar propuesta legal observada por el ejecutivo. Gremios agrícolas y de gastronomía organizarán protesta en conjunto




Viernes 08 de julio de 2011 - 08:54 am
(Archivo de El Comercio)




A los congresistas que votaron a favor de frenar el ingreso de transgénicos al país durante diez años no les pareció oportuna ni adecuada la observación a la norma por parte del Poder Ejecutivo y es por eso que están pidiendo a la mesa directiva del Congreso que se insista en publicar el citado proyecto de ley, para lo cual se están recolectando las adhesiones respectivas.

Según detalló ayer la congresista Rosario Sasieta, la manera de lograr que se publique la norma es recolectar la firma de 72 legisladores (dos tercios del pleno) para solicitar formalmente a la mesa directiva que se convoque a una sesión extraordinaria del pleno, donde se pueda votar a favor de insistir en la promulgación de la norma tal cual fue redactada o realizar algunas modificaciones si así lo exigen los congresistas.

Hasta el cierre de esta edición, detalló Sasieta, les faltaban menos de 18 firmas para solicitar la sesión extraordinaria en donde discutir el tema. “Los nacionalistas y fujimoristas han firmado, pero los de Unidad Nacional no”, detalló antes de asegurar que iba a tratar de completar las firmas en lo que queda de esta semana.

Aníbal Huerta, presidente de la Comisión Agraria del Congreso, respaldó la iniciativa de Sasieta y consideró oportuno poder aprobar la norma antes del cambio de Gobierno. “Nosotros ratificamos nuestra posición porque esto afectará a los 55 mil productos orgánicos producidos en el Perú, los cuales representan ventas al exterior por más de US$500 millones”, dijo.

Discrepó con esta postura el congresista de Unidad Nacional Raúl Castro, quien consideró la propuesta “medieval y absurda, basada en prejuicios, porque no hay datos científicos que prueben los daños que producen los transgénicos. Esto cierra las puertas a una mejora en la calidad de los productos locales. Nosotros proponíamos tres años de moratoria para discutir el tema con calma, el Ejecutivo ha propuesto cinco y es razonable, pero diez años nos parecen un plazo excesivo en un mundo donde la tecnología avanza tan rápido”, destacó.

PEDIDOS GREMIALES
Conocida la decisión del Gobierno, las organizaciones gremiales que venían apoyando la moratoria de diez años para el ingreso de alimentos genéticamente modificados han manifestado su descontento y han reiterado su pedido al Congreso de promulgar la moratoria.

Mario Valderrama, presidente de la Asociación Peruana de Gastronomía (Apega) señaló que el Minag ha recogido una serie de “pretextos” en su pedido de observación que no tienen cabida y, al igual que Conveagro, esperan la pronta promulgación de la ley. Sentimiento parecido manifestaron los directivos de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, quienes aseguran que la norma no es una barrera injustificada al comercio ni incumple las normas de la OMC.

PLAZOS EN DISCORDIA
La norma aprobada por el Congreso establecía que no podían ingresar, por 10 años, transgénicos con fines de cultivo o crianza.

El Ministerio de Agricultura aceptó que no existe la tecnología para identificar semillas modificadas genéticamente, pero estimaron que en 5 años esto será posible.

DATO:
El 100% de los encuestados por un grupo de alumnos de la UPC afirma estar de acuerdo con el etiquetado de transgénicos.





Ejecutivo no aprobó moratoria de 10 años para ingreso de transgénicos
El ministro de Agricultura, Jorge Villasante, afirmó que solo bastarían cinco años para minimizar riesgo de introducción de genes nuevos a especies nativas

Miércoles 06 de julio de 2011 - 09:46 pm
(Fotos: Archivo El Comercio)




El ministro de Agricultura, Jorge Villasante, informó que el Ejecutivo observó hoy la autógrafa de ley que declara una moratoria al ingreso de los Organismos Vivos Modificados (OVM), conocidos como transgénicos, por un periodo de 10 años.

En diálogo con la agencia Andina, indicó que el documento que observa la referida norma fue ingresado al Parlamento.

“Bastaría solo cinco años para establecer redes de filtración que minimicen el riesgo de introducir genes nuevos a especies emparentadas con plantas nativas o con posibilidades de flujo de genes”, señaló Villasante.

El titular de Agricultura, además, dijo que la autógrafa de Ley adolece de serias deficiencias que generarán vacíos en una serie de actividades relacionadas con la biotecnología moderna y transgénicos.

“La moratoria imposibilitaría el ingreso y la comercialización de medicinas obtenidas con biotecnología y pondría en riesgo el acceso a las mismas por numerosos pacientes con enfermedades tratadas de manera eficaz con estos medicamentos”, dijo.

“NUEVO CONGRESO DEBE INSISTIR CON MORATORIA”
Por su parte, el presidente de la Comisión Agraria del Congreso, Aníbal Huerta Díaz, sostuvo que corresponderá al nuevo Parlamento insistir en la norma observada por el Ejecutivo referida a la moratoria de 10 años para el ingreso al país de transgénicos.

“Si ese tema retorna a Comisión Agraria, aunque ya no estamos en condiciones de sesionar en la Comisión, será el próximo Congreso el que decida insistir en la moratoria”, declaró.

El legislador refirió que la decisión del Ejecutivo de observar la norma era “previsible”, porque sus representantes habían adelantado no estaban de acuerdo con la moratoria.






Gobierno debe promulgar moratoria de transgénicos
El presidente Alan García debe actuar con responsabilidad y valorar que el Estado Peruano no puede boicotearse, en perjuicio de su riqueza biodiversa…

Jueves 09 de junio de 2011 - 07:00 am




Finalmente prevaleció la razón. El Congreso de la República acaba de aprobar el proyecto de ley que establece una moratoria que impedirá, por diez años, el ingreso al país de cultivos transgénicos.

Lo que corresponde ahora es que el Ejecutivo promulgue el mencionado proyecto cuanto antes, para responder al clamor ciudadano que en un 79% rechaza el ingreso de las semillas transgénicas, precisamente en un país que además es centro de origen de una amplia biodiversidad.

Aprobado el proyecto, el segundo paso es iniciar un amplio debate sobre las previsiones que deberá asumir el Perú frente a los llamados organismos genéticamente modificados y sus efectos contaminantes. Recordemos que siguiendo el ejemplo de naciones desarrolladas, el país rechazó tajantemente esos bienes y más bien dio pasos agigantados en la certificación de sus productos originales, un campo que se vería seriamente afectado por una política que promueva indiscriminadamente el uso de transgénicos.

Hay que señalar que desde el mes de abril, cuando el Ministerio de Agricultura promulgó sorpresivamente el nefasto Decreto Supremo 003-201 –que abrió las puertas a la entrada de los transgénicos–, el Congreso se mantuvo en una preocupante inacción y compás de espera frente a esa terrible amenaza.

Ni siquiera las protestas que se originaron en diversos puntos del país, luego de que varias regiones se declararon territorios libres de transgénicos, motivaron una respuesta del Parlamento.

Es más, en una verdadera corriente de opinión que nuestro Diario ha defendido, agricultores orgánicos, un sector de médicos, ingenieros agrícolas, exportadores y hasta chefs, expresaron su protesta contra la liberación de transgénicos en nuestro país. Sin embargo, nada se ha hecho para, por lo menos, etiquetar aquellos productos alimenticios que cuentan con transgénicos entre sus ingredientes. Salvo algunas iniciativas de la sociedad civil, a la fecha no hay estudios concluyentes sobre la inocuidad de estas semillas y alimentos para el entorno y la salud humana.

Ahora que el Congreso aprobó la moratoria, el Gobierno debe definir con transparencia si quiere cautelar la inigualable riqueza natural y orgánica de nuestros cultivos biodiversos o imponer los cultivos modificados, con todos los perjuicios que ello conlleva.

La tendencia es que los primeros están creciendo, mientras los segundos han empezado a contraerse. Por eso, antes de abandonar el poder, el presidente Alan García debe actuar con responsabilidad y valorar que el Estado Peruano no puede boicotearse, en perjuicio de su riqueza biodiversa y única.

Por lo pronto, es positivo que el proyecto aprobado por el Congreso fije como autoridad competente en este tema al Ministerio del Ambiente y no al Ministerio de Economía, como ha venido sucediendo. Igualmente, es importante que se cree un grupo de expertos para evaluar y prevenir los riesgos que tarde o temprano entrañarán los transgénicos en nuestro país, y que se incida en las bondades y aplicaciones de nuestros cultivos orgánicos, que cada vez encuentran más mercados.